La excelencia en los pequeños detalles, es la clave.

Lo dijo Van Gogh: “No olvidemos que las pequeñas emociones son los grandes capitanes de nuestras vidas”.

Leyendo un artículo de Tom Peters en su conferencia en WBF del 2018 reafirmamos conclusiones tan básicas que se nos escapan en la velocidad del día a día.

Como nos tratamos, nos tratan. Es tan simple como eso. La publicidad siempre subestimó al consumidor, pero esto no es nada nuevo. Lo que sorprende es que la creamos para personas, siendo personas y olvidándonos de ello. O sea, nos olvidamos que creamos basura que luego consumiremos directa o indirectamente. Y esto es una premisa esencial para acompañar a las marcas que quieren crear lazos reales con sus consumidores.

Un ejemplo en la conferencia de Conrad Hilton, el gran empresario hotelero de la cadena Hilton, nos hace re pensar nuestra manera de actuar como creativos. Le preguntaron “¿cuáles son las lecciones más importantes que has aprendido en tu carrera?”, a la cual él respondió: “Recuerda meter la cortina de ducha dentro de la bañera”.

¿Cuál es la lección de este ejemplo?: “Puedes invertir mucho dinero en hoteles, con una maravillosa localización y un arquitecto fantástico. Pero la realidad es que, aunque todos vayan por primera vez por la localización y el diseño, si vuelven después es por la cortina de ducha.

“Son los pequeños detalles relacionados con la experiencia del usuario los que marcarán la diferencia”

No nos salgamos del camino, somos personas intercambiando con personas: experiencias a través de productos y/o servicios. Ese EL/ELLA, puedes ser TÚ. Hazlo bien, hazlo consciente.

Construyamos la excelencia cada día, a través de la gente, para ellos, por ellos y con ellos.

Publicación y redacción:
Josefina Speranza
Head of Strategic